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Serpientes venenosas
Las serpientes son importantes en el ecosistema ya que realizan un importante
control sobre las poblaciones de roedores que pueden transmitir graves enfermedades
además de provocar pérdidas en la agricultura.
Por otro lado, las especies venenosas son un peligro para el ser humano,
el ganado y los animales domésticos.
Existen varios aspectos que nos ayudan a diferenciar a las especies venenosas
de las que no lo son. Por ejemplo, las especies venenosas tienen la cabeza
triangular a diferencia de las no venenosas que su forma es ovalada. Sin
embargo, una excepción serían las boas, que tienen la cabeza
triangular y no son venenosas. Otra característica son las fosetas
loreales, sólo presentes en las serpientes venenosas. Las fosetas
se sitúan entre el ojo y la fosa nasal de cada lado y son órganos
termorreceptores.
Las pupilas de las especies venenosas (y las boas) son elíptico-verticales,
mientras que en el resto son redondas.
Las escamas también son diferentes. |
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Las serpientes venenosas las tienen carenadas y las no venenosas las tienen lisas.
La mayor parte de las picaduras, si la persona esta de pie, se realizan en las
zonas de codos y manos y entre las rodillas y los pies. Por este motivo, deberán
ser las zonas a proteger para evitarlas.
Todas las serpientes tienen dientes, pero no son válidos para masticar
sino que le sirven solo para retener a su presa.
Las serpientes venenosas tienen a parte dos dientes especiales en la parte anterior
de la mandíbula superior, de donde sale el veneno.
Este veneno se produce por glándulas salivales modificadas que se llaman
glándulas ponzoñosas.
Cuando la serpiente prepara el ataque, estos dientes se enderezan y al abrir la
boca las glándulas ponzoñosas se oprimen y el veneno sale al exterior.
A la vez que muerde, inyecta el veneno en sus víctimas.
De todas formas, las serpientes venenosas suelen huir del hombre en vez de atacarlo.
Sólo muerden cuando se sienten atacadas o molestadas.
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